Adrián Escabias sobre Aticco Early Investor Program

Adrián Escabias lleva años trabajando muy cerca del ecosistema startup español como emprendedor, inversor y constructor de comunidad. Desde Aticco Lab, lidera iniciativas centradas en inversión early stage, acompañamiento a founders y conexión entre startups, business angels y operadores del ecosistema.

En esta entrevista hablamos con él sobre cómo está evolucionando la inversión en startups en España, qué significa realmente invertir con criterio en fases tempranas y por qué cree que cada vez es más importante combinar capital, formación y comunidad. Una conversación muy aterrizada sobre venture capital, aprendizaje y el papel que puede jugar una nueva generación de business angels dentro del ecosistema emprendedor.

1. Llevas años invirtiendo en startups y muy conectado al ecosistema emprendedor. ¿Qué os llevó a crear Aticco Early Investor Program y por qué creéis que es un buen momento para lanzar una iniciativa así?

La verdad es que nace de algo que llevábamos viendo desde hace tiempo.

Cada vez hay más personas interesadas en invertir en startups, pero muchas llegan al ecosistema con ganas y capital, aunque sin una metodología clara. Y esto es peligroso, porque invertir en startups puede ser muy atractivo, pero también es un activo de mucho riesgo. No basta con que te guste el proyecto, que el founder comunique bien o que la ronda venga recomendada por alguien conocido.

Desde Aticco llevamos años trabajando con startups, inversores y comunidad. Hemos visto muchas rondas, muchos pitches, muchos aciertos y también muchos errores. Y nos dimos cuenta de que tenía sentido ordenar todo ese conocimiento en un programa muy práctico para ayudar a nuevos business angels a invertir con más criterio.

Creo que es un buen momento porque el ecosistema español ha madurado mucho. Hay mejores founders, mejores compañías, más fondos, más operadores con experiencia y más oportunidades. Pero, al mismo tiempo, también hay más ruido. Y cuando hay más ruido, tener criterio se vuelve mucho más importante.

El objetivo del programa no es vender la idea de que invertir en startups es fácil. Todo lo contrario. Queremos que la gente entienda bien los riesgos, aprenda a analizar oportunidades y tome mejores decisiones antes de poner dinero.

2. ¿Cómo ha evolucionado el perfil de las personas interesadas en invertir en startups en los últimos años

Ha cambiado bastante.

Antes veías sobre todo perfiles muy vinculados al mundo emprendedor, founders que habían vendido su empresa, directivos de grandes compañías o inversores con bastante experiencia. Ahora el perfil se ha ampliado mucho. Hay profesionales de sectores tradicionales, directivos, empresarios, gente del mundo financiero, consultores, perfiles tech, abogados, real estate investors, family offices pequeños… Personas que quizás ya invierten en bolsa, inmobiliario o fondos, y que empiezan a mirar las startups como una parte alternativa de su cartera.

También hay más curiosidad. Mucha gente quiere estar cerca de la innovación, entender qué está pasando en inteligencia artificial, salud, sostenibilidad, fintech o nuevos modelos de consumo. Y eso es positivo.

Pero también veo un riesgo: algunos se acercan pensando que esto va de encontrar “la próxima gran startup” y hacer un pelotazo rápido. Y normalmente no funciona así. La inversión en startups requiere paciencia, diversificación, asumir iliquidez y entender que muchas compañías no van a salir bien.

Para mí, la evolución buena es que cada vez hay más gente interesada. El reto es que ese interés venga acompañado de formación, método y una visión de largo plazo.

3. Desde tu experiencia, ¿qué significa realmente ser un buen business angel más allá de aportar capital?

Para mí, un buen business angel no es solo alguien que invierte dinero. Es alguien que entiende en qué momento está la compañía y qué puede aportar sin molestar.

Esto es importante, porque en fases tempranas los founders tienen muy pocos recursos y muchísima presión. Un buen inversor puede ayudar con contactos, clientes, talento, siguientes rondas, estrategia, reporting o simplemente haciendo las preguntas adecuadas. Pero también tiene que saber cuándo apartarse y dejar trabajar.

Creo que un buen business angel tiene tres cosas: criterio para seleccionar, humildad para saber que se va a equivocar muchas veces y capacidad de aportar valor real después de invertir.

Y algo que me parece clave: no ir de listo. En startups hay muchísima incertidumbre. Puedes analizar muy bien una oportunidad y aun así salir mal. Por eso me gusta mucho la idea de invertir con método, pero sin soberbia.

4. Invertís en fases muy tempranas. ¿Qué tipo de criterios o señales os parecen más importantes cuando analizáis una startup early stage?

En fases tempranas no tienes toda la información que te gustaría. Muchas veces no hay grandes métricas, no hay históricos y el modelo todavía está cambiando. Por eso tienes que mirar varias señales a la vez.

La primera, sin duda, es el equipo. Quiénes son, por qué están construyendo esto, qué experiencia tienen, si son complementarios, si tienen capacidad de ejecución y si están realmente comprometidos. Una startup cambia mucho por el camino, así que más que invertir solo en una idea, estás invirtiendo en la capacidad de ese equipo para adaptarse a los cambios.

Después miro mucho el problema. ¿Es un problema real? ¿Es urgente? ¿Alguien está dispuesto a pagar por resolverlo? ¿Lo podrá solucionar la IA?

También es importante el mercado. Puedes tener un gran equipo y un buen producto, pero si el mercado es pequeño o muy difícil de capturar, el retorno potencial se limita mucho.

Y luego están la tracción, la eficiencia del modelo, la valoración de entrada, la estructura de la ronda, el cap table y la capacidad de la compañía para levantar futuras rondas o llegar a ser sostenible.

5. El programa combina formación, comunidad y acceso a dealflow real. ¿Por qué para vosotros era importante construirlo con un enfoque más práctico?

Porque a invertir se aprende invirtiendo, pero es mucho mejor hacerlo con cierta preparación antes de poner dinero y hacerlo en compañía.

Hay mucha teoría sobre startups, venture capital y business angels, pero luego cuando te llega una oportunidad real aparecen las dudas de verdad: ¿esta valoración tiene sentido? ¿Qué miro en el pacto de socios? ¿Cómo sé si el equipo es bueno? ¿Qué métricas debería pedir? ¿Cuánto debería invertir? ¿Cómo diversifico? ¿Qué pasa si viene una ronda posterior? ¿Me diluyo?

Queríamos que el programa respondiera a esas preguntas de forma práctica.

Por eso combinamos sesiones con inversores y expertos, herramientas concretas, casos reales, plantillas, análisis de oportunidades reales y acceso a nuestra comunidad. No queríamos hacer un curso puramente teórico. Queríamos construir algo que ayudara a la persona a salir con una forma más clara de pensar y poder actuar como inversor.

Además, la parte de comunidad es muy importante. Invertir solo es difícil. Compartir análisis, contrastar opiniones y tener acceso a otros inversores ayuda muchísimo. Muchas veces una buena pregunta de otro inversor te evita cometer un error.

6. ¿Qué aprendizajes o conocimientos crees que marcan más la diferencia cuando alguien empieza a invertir en startups?

El primero es entender que esto va de cartera, no de una inversión concreta.

Mucha gente empieza obsesionada con encontrar “la startup ganadora”, pero la realidad es que en early stage hay mucha dispersión de resultados. Puedes equivocarte muchas veces y que una o dos inversiones buenas compensen parte importante de la cartera. Por eso la diversificación y la construcción de portfolio son fundamentales.

El segundo aprendizaje es que la valoración importa. A veces se dice que en fases tempranas el precio no importa tanto, pero no estoy de acuerdo. Si entras muy caro, aunque la compañía vaya bien, tu retorno puede ser mediocre. Hay que pensar siempre en qué tendría que pasar para que esa inversión devuelva un múltiplo interesante (para mí interesante es a partir de 4x).

El tercero es aprender a leer bien los términos legales. Liquidation preference, antidilución, drag, tag, vesting … Son conceptos que pueden cambiar mucho el resultado real de tu inversión.

Y el cuarto es tener paciencia. Las startups no son líquidas, los resultados tardan años y el camino casi nunca es lineal. Si entras pensando en retornos rápidos, probablemente vas a sufrir.

7. Aticco Lab está muy conectado a founders, operadores y comunidad desde hace años. ¿Cómo influye ese ecosistema en vuestra forma de invertir?

Influye muchísimo.

Para nosotros, el ecosistema no es algo accesorio. Es parte central de cómo generamos oportunidades, cómo analizamos compañías y cómo ayudamos después de invertir.

Estar cerca de founders te permite entender qué problemas están apareciendo, qué sectores se están moviendo, qué talento está construyendo cosas interesantes y qué compañías empiezan a destacar antes de que todo el mundo hable de ellas.

Además, en Aticco tenemos una comunidad muy amplia de emprendedores, empresas, inversores, mentores y operadores. Llevamos trabajándola desde 2016 y eso nos da una perspectiva muy sólida del mercado. No analizamos startups desde una torre de marfil, sino desde el contacto diario con gente que está construyendo, vendiendo, levantando capital y peleando con problemas reales.

También nos ayuda mucho en el acompañamiento. A veces aportar valor no es dar una gran recomendación estratégica, sino hacer una buena intro, conectar con un cliente potencial, ayudar a preparar una ronda o presentar a alguien que ya ha pasado por un problema parecido.

Creo que nuestra ventaja está precisamente ahí: en combinar inversión con comunidad, conocimiento operativo y acceso a red.

8. ¿Qué tipo de oportunidades o tendencias os parecen especialmente interesantes ahora mismo dentro del early stage?

Ahora mismo es imposible no hablar de inteligencia artificial. Pero creo que hay que ir con cuidado, porque hay muchísimo ruido. Nos interesan compañías que usan IA para resolver problemas muy concretos, con un impacto claro en productividad, costes, automatización o experiencia de cliente. No tanto “IA por IA”, sino soluciones donde la tecnología mejora de verdad una industria o un proceso.

También nos gustan mucho los modelos B2B con ingresos recurrentes, especialmente si resuelven problemas caros o muy frecuentes para empresas. En early stage, ver que alguien paga y repite suele ser una señal muy potente.

Pero más allá de la tendencia, cada vez valoro más la eficiencia. Durante años se premió mucho crecer quemando mucho capital. Hoy creo que el mercado está volviendo a valorar compañías que saben vender, que controlan bien la caja y que pueden construir con menos dependencia de rondas futuras.

Para mí, una buena oportunidad no es solo estar en un sector de moda. Es tener un buen equipo, un problema real, una solución diferencial, un mercado suficientemente grande y una forma creíble de capturarlo.

9. ¿Cómo acompañáis a las startups más allá de la inversión y qué valor creéis que puede aportar una comunidad de business angels bien conectada?

Intentamos acompañar donde realmente podemos aportar.

En nuestro caso, solemos ayudar mucho en fundraising, conexiones con otros inversores, preparación de materiales, estrategia de ronda, acceso a clientes, partnerships y visibilidad dentro del ecosistema. También intentamos estar disponibles para contrastar decisiones importantes, especialmente en momentos de crecimiento, pivote o tensión.

Pero siempre desde una lógica muy práctica. No se trata de llenar al founder de consejos, sino de entender qué necesita y ver si podemos ayudar.

Una comunidad de business angels bien conectada puede ser muy poderosa porque suma muchas capacidades distintas. Un inversor puede aportar conocimiento financiero, otro experiencia en ventas B2B, otro contactos en retail, otro visión legal, otro acceso a corporates, otro experiencia internacional.

Cuando eso está bien coordinado, el valor para la startup puede ser mucho mayor que el dinero invertido. Y para el inversor también es muy positivo, porque aprende más, accede a mejores oportunidades y puede contrastar decisiones con gente que tiene experiencia complementaria.

Al final, el smart money de verdad no es decir que aportas valor. Es demostrarlo con acciones concretas.

10. Mirando a futuro, ¿cómo te gustaría que evolucionara el ecosistema de inversión early stage en España y qué papel queréis jugar desde Aticco Lab y el Early Investor Program?

Me gustaría ver un ecosistema con más capital privado invirtiendo en fases tempranas, pero de forma más profesional.

España ha avanzado muchísimo en los últimos años. Hay mejores startups, mejores fondos, más exits, más talento y más ambición. Pero todavía necesitamos ampliar la base de business angels y hacerlo bien. No solo más inversores, sino mejores inversores.

Me gustaría que hubiera más personas capaces de invertir con criterio, acompañar a los founders y entender que este tipo de inversión exige paciencia, diversificación y responsabilidad. También creo que necesitamos más cultura de coinversión, más transparencia, más educación financiera y más conexión entre operadores, founders e inversores.

Desde Aticco Lab queremos jugar un papel activo en esa evolución. Tenemos una comunidad muy fuerte, acceso a startups, relación con inversores y una posición muy natural para conectar ambos mundos.

Aticco Early Investor Program nace precisamente con esa ambición: ayudar a formar una nueva generación de business angels que invierta mejor, que entienda los riesgos y que pueda aportar valor real al ecosistema.

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