Análisis

Agricultura vertical | Escalable, sostenible y saludable

La agricultura de interior puede responder muchas de las preguntas que hacen los consumidores de hoy sobre la procedencia, la sostenibilidad y la salud de los alimentos que comen.

La clave de la agricultura vertical es el cultivo por aeroponía. Esta tecnología permite que las plantas crezcan a base de humedad y el calor de una luz artificial. Por tanto, no se requiere tierra, ni sol ni agua. De este modo, los cultivos serán constantes a lo largo del tiempo, sin depender de factores externos. Además, la luz que utilizan es un sistema de iluminación LED, de bajo consumo, que sustituye la luz natural y da calor a las semillas, que se sitúan en unas telas reciclables, creadas a partir de plásticos reciclado.

Esto no solo permite que el consumo de agua sea menor, hasta un 95%, sino que debido al aumento de oxígeno en estos lugares cerrados, el crecimiento es más rápido y sano. Mediante el cultivo tradicional, los vegetales crecen en unos 30 días, mientras que gracias a este innovador método, son capaces de hacerlo en 16. Se sitúa como una alternativa perfecta si a esto le sumamos que no requiere el uso de pesticidas, ni herbicidas.

Otro punto positivo es la cercanía que ofrece al consumidor final, puesto que si son situadas en naves en grandes ciudades, pueden pasar apenas unos minutos desde su recolección hasta la llegada a restaurantes o mercados, reduciendo la contaminación asociada al transporte de los productos.

Sin embargo, no hay que olvidar que la electricidad que necesitan estas luces LED es costosa. Esto provoca que sea más o menos rentable en función del mercado eléctrico de cada país. Además, no hay que olvidar el coste de instalación, que en algunos casos puede ser devastador si no se cuenta con el capital suficiente, como veremos en unos instantes.

La agricultura vertical tiene un crecimiento imparable

Hoy en día, más de un tercio de la superficie global (36%) se destina ya a la agricultura, un sector que consume el 70% de los suministros de agua del mundo, y se calcula que para la fecha podría abarcar la mitad de la superficie del planeta

Jeffrey Landau, director de desarrollo de negocios de Agritecture Consulting, estima que el valor global del mercado agrícola vertical aumentará a aproximadamente a 6.400 millones de dólares para 2023, desde los 403 millones de referencia en 2013, con casi la mitad de ese crecimiento en EE.UU. Prueba de este crecimiento en este país ha sido el desarrollo de Aerofarms, la compañía americana que patentó tecnología LED para que las plantas pudieran hacer la fotosíntesis, que construyó en Nueva Jersey la mayor granja vertical del mundo, con 6.500 metros cuadrados y una producción de más de 900 toneladas anuales de vegetales.

Curioso es el caso de la empresa especializada sueca Plantagon, que planeaba construir en Linköping, al sur de Suecia, el World Food Building, un edificio de oficinas de 60 metros de altura y 16 plantas en el que se producirían hasta 500 toneladas de alimentos orgánicos anuales. Puede que se adelantara demasiado al momento actual. Este era su proyecto, que aunque finalmente inacabado por falta de capital, prometía y mucho:

Hablamos con Ivan Lütolf, presidente de Agrotech España

Desde Startups’ Oasis, hemos hablado con Ivan Lütolf, presidente de AgroTech España, sobre la transformación digital y tecnológica que debe experimentar la agricultura en España:

“Si tenemos en cuenta las previsiones de la FAO en el que se estima que seremos casi 10.000 millones de personas dentro de 30 años y de que habrá que incrementar en un 70% la producción de alimentos, la única forma en la que se puede producir de forma mucho más eficiente es hacerlo tomando decisiones acertadas.

¿Y cómo sabemos si acertamos? Si somos capaces de medir, de extraer datos.
A día de hoy ya disponemos de toda una serie amplia de tecnologías que nos aportan estos datos: apps agrícolas, sensores, drones, satélites, mapas, etc En una segunda fase, tenemos todas las tecnologías que interpretan esta Data generada, como es la Analítica, el Business Intelligence, Big Data, la Inteligencia Artificial, etc

El interesantísimo informe elaborado por Jordi Esteve y Raquel Antón, nos indica que a lo largo de los últimos años han aumentado un 82% las inversiones en las empresas ‘Tech’.

Desde AgroTech España estamos expectantes para ver cuáles son las consecuencias que supone el tsunami provocado por el CoronaVirus. Muchas de las empresas ‘Tech’ asociadas nos aseguran que han tenido un repunte importante en sus ventas, se han concretado proyectos que estaban paralizados antes de que surgiera el Covid-19, si bien otros se encuentran en standby, a la espera de que la situación se normalice.

El aspecto positivo (si es que se puede rescatar alguno de esta pandemia) es que muchas de las empresas del mundo ‘Agro’ han redescubierto las bondades que puede ofrecerles la tecnología: videollamadas, comercio electrónico, apps para gestionar determinadas operativas a distancia, etc. Afortunadamente son muy minoritarios los profesionales del mundo ‘Agro’ que no tengan interiorizado que la digitalización de sus procesos o la implantación de nuevas tecnologías puede resultar beneficioso para su empresa.

El problema reside ahora en concretar qué es lo que quieren conseguir, qué problemas quieren resolver y qué pasos deben dar en esta dirección, y lógicamente, qué inversión en recursos económicos, en personal y en tiempo, deben destinar.

Ahora más que nunca se necesita de la implicación de las entidades financieras y de inversión de capital privado para avanzar en la digitalización del mundo ‘Agro’. Esperemos que desde las Administraciones tanto nacionales como europeas sigan con sus compromisos de apostar decididamente por la digitalización del mundo agroalimentario.”

Startups en España

Optimus Garden

Optimus Garden ha creado un sistema funcional y ecológico, que permite colgarse en la pared, adaptarse al espacio y conseguir así huertos verticales modulares de fácil mantenimiento. Con una autonomía de 2 a 3 semanas, este huerto vertical cuenta con un depósito de agua integrado que incentiva el crecimiento natural de las plantas en aproximadamente 17 días.

Mediante su innovador sistema de cultivo vertical, OGBox, Optimus permite con una gran modularidad y bajo mantenimiento, cultivar tanto vegetales como hierbas aromáticas o plantas decorativas en cualquier tipo de espacio urbano, tanto interior como exterior. Sus huertos son limpios, de fácil conservación y muy decorativos. Utilizan la luz LED para evitar la dependencia de la luz solar, por lo que no importa si no llega o es insuficiente. Buscan llevar a cabo una revolución verde en las grandes ciudades, que permita crear comunidades que gestionen sus propios huertos personalizados.

Otro gran producto es OG Farm, una mini granja vertical que supone un concepto disruptivo. Es capaz de producir plantas frescas y locales ya crecidas a los clientes, listas para ser trasplantadas a sus huertos, sin necesidad de contar con luz natural, conocimientos de agronomía o viveros. Permite cultivar más de 500 plantas en solo 5 metros cuadrados, gracias a un control remoto para gestionar la luz, humedad y temperatura desde una app.

Achipámpanos

El proyecto Achipámpanos instala huertos verticales en establecimientos gastronómicos. Esta startup agrotech, busca mejorar la calidad de los productos que comemos instalando huertos verticales en restaurantes y otros establecimientos gastronómicos de la Comunidad de Madrid.

A través de la tecnología ZIPGROW, ofrecen una solución simple, eficiente y sostenible de cultivar todo tipo de hortalizas de hoja, hierbas aromáticas y flores comestibles con una alta densidad de producción, el mínimo uso de agua y adaptado para la fertilización 100% orgánica.

Asimismo, Ekonoke es el Joint venture de dos startups agrotech, Achipámpanos y Los Tallos, cultiva cerca de ti hortalizas que te hacen llegar vivas.

Como la propia startup Ekonoke comenta, el proceso se lleva a cabo en varios pasos: eligen una nave al lado de tu ciudad (de momento solo en Madrid), habilitan un Grow-Room, eligen cuidadosamente las mejores semillas, utilizan la fibra de coco como sustrato natural para que la planta crezca, aprovechan el espacio al máximo con luces LED y estructuras verticales, recirculan el agua a la que añaden su propio biofertilizante, proveniente de economía circular.

Como cuidan tanto el entorno de su grow-room, para que no pueda entrar ni una plaga ni enfermedades, no utilizan ningún químico. Si lo sumamos a que gracias a su cercanía, la huella de carbono es mínima, se convierte en una opción más que interesante para crear un gran impacto. Además, ¡la planta llega viva a tu domicilio!

Niwa

Niwa ofrece un pequeño invernadero conectado a internet, que permite al cliente tenerlo en casa y monitorizar su crecimiento desde su app. Permite al usuario convertirse en agricultor, que solo tiene que seleccionar las condiciones más idóneas para determinado cultivo y hacer crecer su planta. Esta tecnología es fácilmente escalable, puesto que aunque ofrezcan un pequeño compartimento del tamaño de una maleta, podría adaptarse a un gran contenedor o incluso un invernadero entero. De este modo, cualquiera puede consumir su propio tomate o lechuga cultivado en el salón de su casa, a pesar de no tener un gran espacio verde. Solo necesitará el producto y un móvil.

Todos los parámetros de riego, ventilación o luz se manejan directamente desde la app. Como si fuera un invernadero. El usuario puede corregirlos en función de cómo vaya creciendo la planta. La startup de Javier Morillas ha fabricado el Niwa ONE. En vez de tener que construir este pequeño invernadero doméstico, ya viene todo montado.

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