Entrevistas

Agustín Vitórica | GAWA Capital | “Crear impacto es esencialmente una nueva forma de pensar y de actuar”

Co-Liderada y co-fundada por Agustín Vitórica en 2008, cuando apenas existía el término “inversión de impacto”, GAWA Capital es la principal firma de inversiones de impacto social en España. Promueve el desarrollo social y económico aprovechando los mercados de capitales privados. GAWA Capital asesora a fondos de inversión que apoyan el crecimiento de empresas sociales en países en vías de desarrollo, a la vez que buscan retornos financieros para sus inversores y un impacto positivo para la sociedad.

Desde sus inicios, siendo uno de los precursores de la inversión de impacto en España, GAWA Capital moviliza dinero de inversores para enviarlo directamente a aquellos país en vías de desarrollo y generar un impacto positivo. De este modo, ayudan a un gran número de personas a desarrollar una actividad productiva mediante la generación de empleo y riqueza.

Como bien comentamos en nuestro análisis de la inversión de impacto en España, aunque la firma dirigida por Agustín Vitórica en la actualidad es importante colaboradora de importantes bancos privados y gestoras, asesorando en la actualidad más de 170 millones de euros, planea gestionar más de 300 millones una vez de el salto a sociedad gestora de entidades de inversión de tipo cerrado (SGEIC).

Agustin Vitorica GAWA Capital

Agustín es una de las voces autorizadas de la inversión de impacto en España y es posible escucharle debatir o dar conferencias con frecuencia acerca de la importancia de este modelo de inversión que hace GAWA tan especial. Es, por tanto, un referente en España y es interesante conocer su punto de vista acerca de la evolución y futuro de la inversión de impacto.

Conozcamos un poco más a Agustín:

¿Cómo explicarías lo que hace GAWA Capital a un inexperto en el área?


En GAWA Capital movilizamos dinero de inversores españoles y extranjeros para enviarlo a empresas en países en vías de desarrollo que están creadas para ayudar a personas de bajos ingresos a que desarrollen una actividad productiva con la que puedan aumentar sus ingresos.

¿Qué virtud crees que debe de explotar GAWA Capital?


Creo que en la base de GAWA Capital está principalmente una virtud: la empatía. Cuando te pones en la situación de nuestros beneficiarios entiendes sus carencias y las razones de por qué no tienen acceso a servicios que a nosotros nos parecen básicos. De esa empatía surge inmediatamente la generosidad. Generosidad en el equipo que trata de utilizar toda su experiencia para mejorar la vida de las personas de bajos ingresos. También la generosidad de nuestros inversores que deciden dedicar una parte de su cartera.

¿Cómo ha cambiado la industria desde que fundaste GAWA en 2008?


Cuando ideé GAWA Capital en 2008 no existían firmas de inversión de impacto en España y el término “inversión de impacto” no existía. Sin embargo, este tipo de inversión transformadora estaba ya desarrollándose en el norte de Europa. Según han avanzado los años se han creado otras organizaciones, especialmente en los últimos cuatro o cinco años, como incubadoras sociales, nuevos fondos de inversión de impacto y nuevas empresas sociales. Además importantes asociaciones como Spainsif y ASCRI han puesto su foco en la inversión de impacto y es reconocida como un activo en alza.

Quiero destacar es este sentido la unión del sector que se ha generado alrededor de SpainNAB, que ha llevado a España a entrar en el GSG y que ahora trabaja intensamente para aumentar el tamaño del sector.

Agustin Vitorica GAWA Capital

¿Qué es para ti crear impacto?


Crear impacto es esencialmente una nueva forma de pensar y de actuar. Es consumir productos de empresas que generan un impacto positivo, es invertir tu dinero en proyectos que están destinados a generar un impacto positivo además de una rentabilidad, es querer dar un significado o propósito a tu trabajo y en definitiva a tu vida. Cuando eso ocurre se generan de forma natural oportunidades de inclusión y de desarrollo, creando o cambiando los modelos de negocio y en definitiva la economía hacia modelos que no dejan a nadie atrás y respetan el medio ambiente.

¿Cómo crees que debe medirse el impacto real de una compañía?


Hay varias metodologías de medición. Muchas son aplicables a las empresas. Desde medirse contra las 169 metas específicas de los ODS, a los IRIS+ que está basado en el Impact Management Project. El futuro pasa por las Cuentas Ajustadas al Impacto (Impact Weighted Accounts) que se plantean como una nueva contabilidad donde tendremos la cuenta de resultados tradicional y al lado una cuenta de resultados que ajuste los ingresos y los costes al impacto positivo o negativo creado. Es un proyecto en el que está trabajando el GSG junto a Harvard Business School y hay ya cientos de empresas trabajando en ello.

¿Puede desplazar la inversión de impacto a la filantropía con el tiempo? ¿Son compatibles?


Es importante destacar que la inversión de impacto por si sola no es una “bala de plata” que va a resolver los problemas del mundo. Tampoco la filantropía por si sola es capaz ya que desgraciadamente el capital filantrópico no tiene el tamaño suficiente. Se ha demostrado, como por ejemplo en el Graduation Model, que los proyectos que combinan filantropía e inversión de impacto son los más efectivos a la hora de generar un cambio, incluso en las personas que viven en la pobreza extrema.

Al final los ODS, especialmente el 17, hacen énfasis en la necesidad de alianzas entre todos los actores, públicos y privados, filantrópicos e inversores, para cumplir la Agenda 2030. Para la inversión de impacto es esencial la alianza con el sector social tradicional y a su vez este sector puede verse beneficiado de la eficiencia y del rigor en la medición del impacto social que requieren los inversores de impacto.

Agustin Vitorica gawa Capital

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el sector de la inversión de impacto? ¿Qué cambios o avances ves necesarios?


Creo que el sector de la inversión de impacto se enfrenta a tres retos principales:
1. IDENTIDAD: la definición de lo que es inversión de impacto se está difuminando. Fondos que tradicionalmente han sido definidos como sostenibles, con estrategias ESG, se están autodenominando “de impacto”. Por otro lado, grandes fondos de capital privado están creando “vehículos de impacto” que no tienen una verdadera vocación transformadora. Es esencial que la inversión de impacto se distinga claramente de estas otras estrategias y ponga énfasis en su proactiva contribución social y misión transformadora frente a determinados productos que se lanzan con el objetivo de “impact washing”.

2. RELEVANCIA: el tamaño de la inversión de impacto es aun pequeño comparado con otras clases de activo, especialmente en España. El pequeño tamaño del sector hace que las intervenciones que realiza sean modestas y la escala del impacto sea pequeña. Pienso que estructuras de “blended finance” que pueden aumentar la escala de la inversión dándole la relevancia adecuada mientras son muy exigentes en la adicionalidad y el impacto social.

3. CONOCIMIENTO: fuera de los principales centros financieros españoles, la inversión de impacto es aun una desconocida por la mayoría de los inversores. Convendría reforzar la formación sobre el concepto fuera de las principales ciudades. En esto estamos trabajando desde SpainNAB.

¿Consideras que la inversión de impacto puede convertirse en un referente, desplazando a la RSC?


Creo que la participación de las corporaciones en el camino hacia el impacto es fundamental para que la economía del impacto se convierta en una realidad. En esto hay varios modelos de cambio que son estratégicos para las compañías, incluso más allá de lo que es la RSC hoy en día. Por ejemplo, la dotación de fondos para realizar inversiones de impacto, como ha hecho Fundación Repsol, la colaboración entre las grandes empresas y los pequeños emprendedores sociales, que son muy positivas para ambas partes, o la creación de cadenas de valor inclusivas conectando directamente los aprovisionamientos de las grandes empresas con empresas sociales muy eficientes donde los trabajadores son colectivos excluidos.

Por último incluiría todo lo relacionado a la medición del impacto, que posiblemente acabará en unas cuentas ajustadas al impacto social y medioambiental, que como he mencionado antes, será la futura evolución de la contabilidad actual.

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