Conceptos intermedios

¿Qué es la metodología agile? ¿Cómo aplicarla en mi startup?

Es bien sabido que, en los tiempos que corren, solo triunfa el que es capaz de adaptarse más rápidamente a los cambios y a un entorno adverso sin dificultad. Esto es precisamente lo que la metodología “agile” nos trae, una rapidez en la adaptación de las circunstancias, de los individuos al mercado, a un equipo cambiante, a las incertidumbres, desafíos y contratiempos.

Pero, ¿Qué es exactamente la metodología agile?

“Agile” suele responder a empresas con estructuras más planas, menos jerárquicas, con el objetivo de agilizar la toma de decisiones.

Ágil o “agile” suena a nuevo, dinámico, versátil, pero la realidad es que esta metodología se creó hace ya 20 años como método para crear herramientas de software. Existía una necesidad de resolver los problemas a los que se enfrentaban los ingenieros una ven lanzaban el software en cuestión. Dichos software pasaban por un largo proceso de desarrollo y, a posteriori, el producto que salía al mercado no era el esperado por los usuarios. Hacer cambios era un trabajo lento, tedioso. ¿Y si se modificaba la metodología del proyecto y se conseguía detectar los problemas antes?

Era muy necesario aprender a trabajar de un modo más rápido y ligero. Probar el producto mucho antes por parte del consumidor era clave para entender qué palancas activar y dónde mejorar más rápidamente.

Trabajar en la mejora constante y en el “prueba y error” es fundamental. Sacar un producto al mercado, testear, mejorar y volver a empezar. Se trata de estar en continua evolución y ser inconformista.

¿De qué modo incorporarla en mi startup?

Si tienes una startup es preciso que incorpores la metodología “agile” en tu estrategia de negocio desde los inicios.

Tu prioridad máxima siempre debería conseguir ser capaz de satisfacer al cliente entregándole un producto que aporte valor. Esto que parece muy obvio hay que tenerlo muy presente durante todo el proceso de creación para no perder el foco en ningún momento.

Se flexible todo el tiempo. En mi humilde opinión, lo que no evoluciona y se adapta, se pudre. Es necesario ser fuerte como un roble en las decisiones a tomar pero flexible como un junco para dejarse torcer, adaptarse y estar siempre dispuesto a cambiar. Los requisitos pueden (y casi que deben) cambiar, independientemente de si nos encontramos al principio o al final del proyecto, ya que esos cambios siempre enriquecerán el producto final.

La idea es entregar un producto funcional en un período corto de tiempo. No te pierdas en los detalles, esto puede llegar después.

El equipo de tu startup debe trabajar hombro con hombro y la comunicación entre los miembros ha de ser diaria y fluida. Confianza y empoderamiento deben ser las coordinadas básicas del ambiente de un equipo que siga la metodología “agile”.

Esta metodología ayuda especialmente a la involucración y motivación de los equipos. Al ser menos jerárquica (como anotábamos al principio del texto) se fomenta el compromiso. Además, la rapidez en la toma de decisiones hace que las personas se sientan parte de la empresa de un modo especial y están más dispuestas a aportar su opinión porque saben que será realmente valorada. De este modo existe realmente un objetivo común y una visión clara del proyecto.

Es necesario perseguir la excelencia técnica y la calidad del diseño para mejorar así la agilidad del proyecto. Pero recuerda, la simplicidad es tu mejor amiga.

Revisar el proyecto continuamente y hacerse preguntas es primordial. Si, como líder, permites que el proyecto se adapte a los cambios conducirá a un clima en el que el equipo reflexionará sobre el producto para mejorarlo. Hay que permitir que los equipos se auto-gestionen para que produzcan mejores productos y resultados.

Por último, tengamos en cuenta que los siguientes elementos son la clave para hablar de metodología agile:

  • Valorar más a los individuos y sus interacciones que a los procesos y las herramientas.
  • Qué el software funcionando sea más valioso que la documentación exhaustiva.
  • La colaboración con el cliente es más importante que la negociación contractual.
  • La respuesta ante el cambio es más primordial que seguir un plan.

¿Es la metodología “agile” igual que el método “lean” Startup? Diferencias y similitudes

No, no son iguales. Sin embargo, comparten los mismos principios: orientación al cliente, adaptación al cambio, entregas rápidas a los usuarios, calidad y mejora continua de los procesos de trabajo.

No son lo mismo pero son muy compatibles.

Lean” es una de las fuentes en las que se inspiran las diferentes metodologías ágiles.

Como explicábamos anteriormente, la filosofía “agile” surgió hace 20 años y supuso un cambio total en la forma de enfocar el desarrollo del software, aunque actualmente se ha ido extendiendo a muchas otras industrias, especialmente a aquellas relacionadas con el desarrollo de productos. El término “lean”, sin embargo, empezó a usarse en Occidente mucho antes, concretamente en los años 80, para describir el sistema de producción de Toyota establecido en Japón desde los años 50.

“Agile” está orientada más a la entrega de un producto que permita obtener un feedback de los consumidores. “Lean”, sin embargo, se centra más en lograr un proceso capaz de entregar el mayor valor posible al cliente con la mejor calidad.

Mientras que la metodología “agile” se basa en mayor medida en las personas y sus relaciones, tanto en los equipos internos como hacia fuera, hacia el cliente, “lean” otorga mayor importancia a la calidad y a un resultado con eficiencia, sin perder la atención a las personas.

¿Por qué debo utilizarla?

Por último solo me gustaría animarte a utilizar la metodología “agile” en tu empresa. Tengo algunas buenas razones que darte:

  • Dicha metodología te ayuda a obtener un enfoque hacia la simplicidad en procesos, en reuniones, en definitiva en el día a día de nuestra actividad.
  • Te ayudará a planificarte. Implementa las reuniones necesarias pero no olvides que tus equipos deben tener tiempo de calidad para trabajar. Si lo haces correctamente tendrás la planificación clara pero no tendrás miedo a saltarte los planes.
  • Serás más eficiente: Irás al grano, directo, sencillo y organizado. La disciplina es necesaria y no es ni mucho menos incompatible con ser “agile”, si no todo lo contrario.
  • Tu mente tenderá a pensar en global. Adquirirás una visión del todo antes de actuar en lo particular.

Como ves, en definitiva esta metodología “agile” habla de personas y modo de trabajar. Las personas son el activo más valioso de la empresa para que tu producto salga adelante y cuanto más felices sean mejor trabajarán, ¿verdad?

Entonces, ¿A qué esperas para implementarla?

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