Rocio Alcocer Norrsken

Rocío Alcocer | Norrsken

Rocío Alcocer lidera el proyecto de Norrsken en Barcelona, uno de los hubs de impacto más ambiciosos de Europa, donde tecnología, propósito y capital se combinan para resolver algunos de los grandes retos de nuestro tiempo. Desde un espacio de 10.000 m² frente al mar, impulsa una comunidad de emprendedores, inversores y científicos que construyen soluciones con impacto real, desde la biodiversidad marina hasta la energía solar.

Antes de Norrsken, Rocío fundó Tappwater, una compañía de referencia en consumo responsable de agua, experiencia que le dio una perspectiva privilegiada sobre lo que significa emprender con propósito, medir impacto y sobrevivir a las montañas rusas de construir una startup desde cero.

En esta entrevista, Rocío comparte qué hace único el modelo de Norrsken, por qué Barcelona es un lugar clave para el impacto, qué la motiva en su día a día, los aprendizajes que más repite a otros fundadores y cómo ve el futuro del emprendimiento de impacto.

Conozcamos un poco más a Rocío Alcocer:

¿Cómo explicarías lo que es Norrsken para quien aún no lo conozca?

Imagina un lugar donde la ambición, la tecnología y el propósito convergen para crear proyectos de cambio. Eso es Norrsken. Somos una fundación global, convencida de que los emprendedores son una de las fuerzas más poderosas para resolver los grandes retos a los que nos enfrentamos como sociedad. Hasta la fecha tenemos 4 hubs: Estocolmo, Kigali, Barcelona y Bruselas y hemos incubado 5 fondos de inversión con más de 750 millones de euros de activos bajo gestión.

En Barcelona, esto toma la forma de un hub de 10.000 m² frente al mar, donde más de 1.500 mentes brillantes (fundadores, inversores, científicos…) colaboran cada día para construir e invertir en soluciones tecnológicas a temas tan diversos como la regeneración de la biodiversidad marina, mejorar la eficiencia en ensayos clínicos o aumentar el rendimiento de plantas fotovoltaicas.

¿Por qué nace Norrsken Barcelona?

Barcelona reúne todos los ingredientes para convertirse en una de las capitales de impacto a nivel mundial: una comunidad emprendedora, creativa y científica vibrante, talento internacional, calidad de vida… no es casualidad que figure constantemente en el top 5 de ecosistemas emergentes de la UE. En Cataluña hay casi 2.300 startups, y el 15% de ellas son deep tech.

Norrsken nace para ser un punto de encuentro: un puente que conecta el increíble talento local con una red global de capital, conocimiento y oportunidades. Nuestra ambición es clara: queremos que cuando el mundo piense en “tecnología con propósito”, piense en Barcelona.

¿Qué os diferencia de un coworking? ¿Por qué se lo recomendarías a una startup?

Un coworking alquila metros cuadrados. Norrsken te integra en un ecosistema curado con oportunidades y una comunidad de impacto. Esa es la diferencia fundamental. Aquí, tu vecino de mesa no es aleatorio; es el fundador de una startup que está revolucionando el reciclaje de baterías o el CEO de una scale-up de IA para la salud.

Se lo recomendaría porque somos un acelerador de conexiones y conocimiento. Más allá de nuestros workshops y eventos mensuales, en Norrsken se encuentran oportunidades para acceder a nuevas redes profesionales y se abren puertas para conseguir inversión de capital de riesgo.

Por ejemplo, nuestro programa Norrsken Accelerator invierte 250.000 € en las startups más prometedoras a nivel mundial. En nuestro evento anual Impact/Week, el año pasado se juntaron más de 1.000 personas de Europa, África y EEUU incluyendo inversores y fundadores del mundo de la tecnología y el impacto: en total había fondos de inversión con más de 300.000 millones en cartera.

Aquí no vienes a alquilar una silla y una mesa, vienes a encontrar a tu próximo inversor, cliente o cofundador, vienes a aprender de otros que están recorriendo un camino similar al tuyo, vienes a inspirarte con los que ya lo han recorrido con éxito antes que tú. Inviertes en acelerar tu misión.

¿Qué es lo que más disfrutas haciendo en Norrsken Barcelona?

Me entusiasma ser testigo de la materialización del impacto de cada startup. Hace poco, una emprendedora de moda circular a la que conectamos con un inversor de nuestra red cerró su ronda semilla. La semana pasada, vi en una de nuestras pizarras cómo dos startups, una de energía solar y otra de software, rediseñaron juntas su estrategia. Esos momentos son la prueba viva de que nuestro modelo funciona para promover colaboración y resultados tangibles.

Pero si tengo que elegir, me quedo con esa sensación casi eléctrica de las conversaciones de pasillo. Esas charlas sin agenda donde se desbloquean ideas, se forjan alianzas y se cambia el rumbo de una empresa. Ser arquitectos de un espacio donde esa serendipia ocurre a diario es, sencillamente, un privilegio.

¿Qué aprendizajes de Tappwater son los que más sueles transmitir a los emprendedores?

Liderar Tappwater desde sus inicios fue un máster intensivo en resiliencia y en cómo construir una marca con propósito desde cero. El aprendizaje que más transmito de cara a emprendedores de impacto es este: que tu principal métrica de impacto esté directamente relacionada con tu modelo de negocio.

En Tapp, nuestro KPI sagrado era el número de botellas de plástico evitadas, que llegaron a ser más de 10 millones, y estaba directamente relacionada con la venta de filtros de agua. Esa métrica nos guiaba en cada decisión y nos ayudaba a tomar muchas decisiones difíciles, ya que cuando trabajas con startups de impacto es muy fácil quedarte paralizado porque todas las decisiones que tomas tienen alguna externalidad.

Tener una métrica alineada con el modelo de negocio te permite desbloquear decisiones y, en paralelo, ir reduciendo tu impacto sin caer en la parálisis por análisis.

También aprendí que la soledad del fundador es real, y por eso insisto tanto en la importancia de construir una red de apoyo auténtica. Y sobre todo, que hay que enamorarse del problema, no de la solución.

Tuvimos que rediseñar nuestros productos varias veces basándonos en el feedback del mercado, cambiamos de fábrica otras tantas… La capacidad de iterar es fundamental.

Un emprendedor al que admires ¿Por qué?

Admiro profundamente a los emprendedores que construyen contra todo pronóstico, sin redes de seguridad, sin acceso privilegiado a capital ni contactos, y que aun así perseveran. También a quienes no aceptan un “no” como respuesta.

Un ejemplo es Melanie Perkins, fundadora de Canva. Nació en Perth, Australia, lejos de los grandes hubs tecnológicos, y comenzó su primer negocio desde su casa, enseñando diseño a estudiantes. La frustración por la complejidad de las herramientas profesionales le llevó a imaginar una alternativa más accesible para todos.

Tardó años en conseguir que inversores apostaran por su visión, recibiendo más de 100 negativas antes de lograr su primer respaldo. A pesar de ello, nunca dejó de creer en su idea.

Hoy, Canva es una de las plataformas de diseño más utilizadas del mundo y Melanie ha firmado el Giving Pledge, comprometiéndose a donar la mayor parte de su fortuna a causas sociales. Esa combinación de visión, resiliencia y compromiso con algo más grande que uno mismo es lo que realmente me inspira.

¿Volverías a fundar una startup de cero?

La llama de emprender nunca se apaga. La adrenalina de crear algo desde la nada que resuelve un problema real es adictiva. Sobre todo en las fases iniciales.

Sin embargo, hoy mi rol en Norrsken es como poder formar parte de cientos de inicios a la vez. Es como emprender a una escala mayor, y me permite poder crear una estructura con capacidad de tener un efecto multiplicador.

Dicho esto, la pregunta no es tanto si volvería a fundar, sino cómo. Y la buena noticia es que el sector de impacto ya no es un nicho, es el futuro. Y eso abre un universo de posibilidades apasionantes para montar nuevos proyectos con éxito.

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