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Vicente González | FOSSA Systems

Vicente González Negro es cofundador y COO de FOSSA Systems, la startup española que está redefiniendo la conectividad IoT desde el espacio. En apenas unos años, la compañía ha pasado de ser un proyecto estudiantil con vocación divulgativa a convertirse en la empresa española que más satélites ha puesto en órbita desde 2022.

FOSSA diseña, fabrica y opera su propia constelación de nanosatélites para conectar dispositivos IoT en cualquier parte del mundo, especialmente allí donde no llega la red móvil. En esta entrevista, hablamos con Vicente sobre el origen casi improbable de la compañía, los retos de emprender en deep tech, el papel de España en el New Space europeo y cómo se construye una empresa espacial con ambición global.

Conozcamos un poco más la visión que tienen en FOSSA Systems:

  1. ¿Cómo explicarías FOSSA Systems y vuestra propuesta de valor a alguien que aún no os conozca?

En palabras sencillas, FOSSA Systems conecta dispositivos IoT (Internet of Things) por satélite donde no llega la red móvil, estén donde estén.

Dicho de forma más completa, somos un operador verticalmente integrado. Diseñamos, fabricamos y operamos nuestra propia constelación de satélites, estaciones de tierra e incluso dispositivos como el FOSSA Nexus, para ofrecer soluciones de gestión remota de activos en industria e infraestructura crítica.

  1. ¿Cómo nace FOSSA Systems y qué os llevó a emprender en un sector tan exigente como el espacial?

Para entender lo que es FOSSA hoy, es necesario entender bien su origen. FOSSA inicialmente se creó como una organización estudiantil, sin ánimo de lucro, con el objetivo de democratizar el acceso al espacio y acercare las tecnologías espaciales y las comunicaciones IoT a estudiantes de todo el mundo. Mi socio, Julián, antes de montar FOSSA había desarrollado un par de proyectos en el ámbito del IoT y pronto se dio cuenta de que fuera de las áreas pobladas y bien conectadas, la carencia de infraestructura de comunicaciones tradicionales dificultaba la implementación de soluciones IoT a nivel industrial. Ahí entró en juego Reddit, foro de habla inglesa en el que Julián lanzó una pregunta sencilla, algo así como “quiero lanzar un satélite al espacio, ¿cuál es la manera más barata?”. En ese momento se sumaron un par de ingenieros al proyecto, se llevó a cabo un crowdfunding e incluso se consiguió el patrocinio de una empresa para el desarrollo y lanzamiento del FOSSASat-1, el primer picosatélite español en orbitar la tierra.

  1. ¿Dónde está hoy FOSSA Systems y qué hitos recientes destacarías en vuestra evolución como compañía?

Hoy FOSSA es la compañía española que más satélites ha puesto en órbita, 24 en total desde enero de 2022, contamos con un equipo de profesionales altamente cualificado que dentro de poco superará los 50 miembros a nivel grupo, contamos con un centro de I+D en Portugal y pronto daremos pistas sobre nuevas aperturas a nivel comercial. Hace un par de años cerramos una Serie A de 6.3M €, pero el hito más reciente que destacaría es el haber sido seleccionados para DIANA, el acelerador de la OTAN, para el desarrollo de capacidades en el ámbito de la inteligencia de señales (SIGINT) y complementar nuestra oferta de productos y soluciones que hasta ahora, se enfocaban en comunicaciones IoT seguras.

  1. ¿Qué problema solucionáis para vuestros clientes y por qué es tan relevante en sectores industriales?

El problema principal que resolvemos es el acceso a información crítica de activos. Muchas actividades industriales como transporte marítimo, transporte de crudo, mantenimiento de infraestructuras lineales, etc. se desarrollan principalmente en zonas donde no llega la infraestructura terrestre de comunicaciones o es inestable.

Para las empresas que operan en estos sectores, es fundamental conocer cómo se comportan sus activos, cómo está funcionando la infraestructura. La falta de información genera ineficiencias, riesgos de seguridad y una pérdida importante de visibilidad operativa. Con nuestras soluciones buscamos cerrar la brecha de acceso a la información, permitiendo que nuestros clientes puedan conocer en remoto el estado de sus activos y tomar decisiones más inteligentes, que les permitan optimizar sus recursos, incrementar la seguridad de sus operaciones y reducir sus costes operativos.

Aunque no solo es importante garantizar acceso a información en zonas remotas. Durante el apagón, el pasado mes de abril, muchas empresas se dieron cuenta que cuando la red falla, también lo hace la conectividad, dejando desconectados a activos críticos y provocando pérdidas potenciales muy representativas para las empresas. Es fundamental, garantizar un ecosistema de comunicaciones resilientes y seguras que pueda funcionar incluso cuando todo lo demás falla, y para nosotros, las comunicaciones por satélite son la manera de conseguirlo.

  1. El New Space está avanzando muy rápido. ¿Qué tendencias o cambios del sector crees que más marcarán los próximos años?

En un contexto global tan cambiante es difícil acertar, pero veo dos tendencias claras.

En primer lugar, creo que en los próximos años se van a producir varias fusiones y consolidaciones de empresas directa, o indirectamente relacionadas con el sector espacial, con el objetivo de poder ofrecer soluciones end-to-end en diferentes tipos de misión (conectividad, teledetección, etc.) y ser competitivos en un mundo que demanda cada vez más infraestructura espacial resiliente.

En segundo lugar, el debate sobre el tamaño de los satélites seguirá abierto. Es cierto que cada vez los costes de acceso al espacio son más reducidos y que se percibe una tendencia similar a la de los teléfonos móviles, es decir, se llegó a un punto de miniaturización que provocó un efecto rebote y ahora los teléfonos cada vez son más grandes, igual que ocurre con los satélites.  En los próximos años, en función del grado de desarrollo de ciertas tecnologías, habrá que ver si las megaconstelaciones se basarán en satélites de más de 100 kg, o sin embargo, los satélites “pequeños” todavía tienen mucho que decir.

  1. ¿Cuál es el mayor aprendizaje que te llevas co-liderando una empresa deep tech y qué consejo darías a quien quiera emprender en este tipo de industrias?

Es francamente difícil quedarse únicamente con uno. Puede parecer evidente, pero deep tech no es sólo I+D, es desarrollo de tecnología con aplicación e impacto real; y en el mundo real, las cosas funcionan o no funcionan. Muchas veces incluso no hay espacio para segundas oportunidades. Puedes tener un proyecto atractivo y un discurso impecable, pero si fallas, te arriesgas a que el mercado se vaya con otros.

Si tuviera que dar un consejo, considero fundamental invertir en equipo, estrategia y procesos para encontrar el equilibrio entre velocidad y fiabilidad. Invierte recursos en medir el progreso en reducción real de riesgo, no solo en demos impactantes. Prueba cuanto antes en condiciones relevantes. La demo te da visibilidad, la fiabilidad, clientes. Además, sobre todo en un sector como el nuestro, es fundamental no subestimar tres elementos clave: industrialización, regulación y seguridad. Dejarlo para el final, puede frenarte justo cuando empiezas a escalar.

  1. ¿Qué valor crees que aporta España en el contexto del New Space europeo y qué hace falta para seguir avanzando?

Creo que España está llamada a jugar un papel importante en el New Space europeo. No somos un país con una larga tradición espacial ni hemos tenido un gran peso histórico en la industria tradicional. Pero en New Space, España es cuna de empresas jóvenes con potencial real para liderar en sus áreas, como PLD Space en el segmento de microlanzadores, Satlantis en observación de la tierra, o Pangea, Arkadia e Ienai en propulsión.  Hemos demostrado que somos capaces de hacer mucho con poco.

Si queremos llegar al siguiente nivel y ser referencia global, necesitamos mecanismos que ayuden a pasar de la demo/PoC a la operación crítica; más compra temprana (también desde lo público), más continuidad en financiación para hardware y más acceso a infraestructuras de validación y certificación.

  1. ¿Cómo describirías la cultura de FOSSA Systems y el tipo de talento que os ha permitido llegar hasta aquí?

Diría que es una cultura dinámica, que evoluciona a medida que evolucionan sus miembros. Al principio la media de edad era inferior a 30 años; hoy incorporamos cada vez más perfiles senior. FOSSA es un entorno exigente, sí, pero también gratificante.

Hasta aquí nos ha traído un equipo joven, apasionado, sin miedo a lo desconocido y con ganas de hacer cosas reales, no de quedarse en un PowerPoint o un Excel. Y seguirá siendo una parte muy importante de FOSSA, a la vez que invertimos más en “canas” que nos ayuden a ejecutar rápido, pero seguro.

  1. Mirando a futuro, ¿cómo imaginas FOSSA Systems en los próximos años?

A mí me gustaría ver a FOSSA como referente global, no solo nacional, en la provisión de soluciones desde el espacio. Me imagino una empresa que ha resuelto de manera exitosa el reto de industrialización, que ha sido capaz de desplegar una constelación robusta, de más capacidad y ofrecer servicios accesibles y de garantías. Me imagino una empresa donde las futuras generaciones aspiren a trabajar.

  1. ¿Algún emprendedor, líder o referencia que te inspire en tu día a día?

Aquí no me voy a complicar, ni a decir nombres conocidos por todos. Puede sonar a tópico, pero de verdad lo pienso. Para mí, mi padre, que en paz descanse, es la referencia que más me inspira. Me enseñó que, incluso en un mundo hostil, se puede seguir aplicando la regla de “gente buena, buena gente”. Me enseñó los valores por los que trato de regirme, el valor del sacrificio y el significado del tiempo de calidad; elementos clave, para mí, para cualquier emprendedor. Probablemente me enseñó una de las lecciones más importantes que se pueden aprender en la vida: “Hijo mío, tu estás aquí para vivir tu vida, no la vida que los demás quieren para ti”.

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